Diario de Runinngstein - Días, 3, 4 y 5.

Patines y algo más

Días 4, 5 y 6 de octubre de 2013: (sesión de fisioterapia;  shoptraining y 1000 metros nadando en 45 minutos; 12,5 km caminando en 2  horas).

Debo de estar haciéndome viejo, porque se me vienen a la cabeza para comenzar frases tópicas y manidas como “No solo de run vive el hombre” o “Hizo de la necesidad virtud”. Se ve que definitivamente la edad pasa factura.

El viernes sesión con el fisioterapeuta, que para mis músculos es mano de “santo”, porque me ayuda muchísimo. Siempre he tenido la sensación de que recupero más rápido de lo que el propio fisioterapeuta piensa. El protocolo es el acostumbrado: electroterapia, ultrasonido, masaje y crioterapia. Cuando “mete los dedos” duele bastante, pero al salir de la consulta ya  noto la mejoría. Hasta el lunes no vuelvo, ya veremos entonces cómo me siento.

Cuando leo entrenos, planificaciones para preparar alguna distancia, nunca veo un ejercicio que debe ser considerado como tal: una mañana comprando para equipar a los tres enanos para el invierno. Los estudiosos del deporte deben tener en cuenta que este “ejercicio” quema lo suyo, y los “paleo” lo deberían de considerar la cacería moderna. Yo, desde luego, llego a casa como si me hubieran pegado una paliza. Luego, para rematar el día, me reencuentro con la piscina. No descarto la posibilidad de algún día hacer un triathlon, aunque sea de esos que tienen las distancias más cortitas, creo que se llaman “sprint” o algo así (aunque si lo acometo, no creo que sea en condiciones de hacerlo tan “al sprint”). En principio usaremos la piscina como apoyo al entrenamiento al menos una vez en semana. La sensación de relajación con la que sales de la piscina es garantía de un sueño reparador. Nunca debía de haberlo dejado, y gracias al acuathlon de finales de agosto me voy a volver a enganchar. Ah, descubro que el origen de la lesión quizá esté en la “panzá” de nadar a braza que me pegué en el acuathlon sin haber nadado nada en los últimos 3 años.

El domingo me levanto con ganas de correr, pero está claro que aunque me siento bien sería una temeridad. El fisioterapeuta me permite andar, así que me calzo las “Salomon”, cojo los bastones y a andar se ha dicho. La caminata va a durar 2 horas y logro hacer 12,5 km (reconozco que no he podido resistirme y en algunos tramos he trotado). Esto me ha permitido reencontrarme con un lugar que me encanta y que conocí en mis tiempos de biker: Rompebonetes. Siempre me ha parecido un lugar precioso, pero al llegar lo noto cambiado, ya que la viña que había ha sido arrancada y en su lugar hay plantones de olivo. El verdor de una viña en esta época es un espectáculo pero la economía manda y la mano del hombre es de gran potencia cambiando el paisaje. Pese a ello, merece la pena acercarse hasta allí. A la vuelta me paso por la quedada de los roller donde estan mis hijos y mi mujer (ahora ha decidido aprender a patinar; a los hombres cuando nos sentimos algo mayores nos da por cambiar de coche o por separarnos; por suerte, las mujeres tienen la cabeza mejor amueblada, o quizá no).

No ha estado mal el fin de semana. Pensaba pasarlo escuchando el último disco de Arctic Monkeys, AM, pero la pierna me ha permitido hacer algún ejercicio. Aunque escuchando el disco mientras escribo no sé si hubiese sido mejor el rollito musical, porque vaya “pepinazo” de disco.

Escrito por @putorunner10

@putorunner10

Deja un comentario

This template supports the sidebar's widgets. Add one or use Full Width layout.