Diario de Runningstein: “Sísifo en la playa”.

Hay luz. Pero hay túnel...

Segunda semana, días del 7 al 13 de octubre: 

Algo pasa, esto no va nada de bien, el objetivo de la media por debajo de dos horas me parece inalcanzable. Bueno, siendo sincero me parece inalcanzable terminar la media de Córdoba. Las molestias en los isquiotibiales están más o menos controladas, al menos me permitirían trotar; pero el gemelo derecho me tiene frito, voy tan mal que he cambiado hasta los apoyos, no se si piso de antepié, de talón o con la nuca. Cada zancada es un puro sufrimiento, que se reverbera en mi mente bajo el mantra de “déjalooooooooo, déjalooooooooooooo”. Mientras tanto hago lo que puedo. El fisioterapeuta me ha dicho que comience a trotar y eso hago (con lo aplicado que yo soy, jejejeje…).

El martes corro acompañado de mi amigo Luis Luque 5 kms a la velocidad del rayo (7min/km). Él anda tela más, pero con lo buena persona que es me acompaña ese tramo y aprovecho para hablarle de nuestro proyecto en Montilla Running & Barefoot. Parece que le ha gustado, pero cuando le comento lo de correr descalzo me dice que ni loco. Bueno, esa es la primera reacción que hemos tenido casi todos. Me cuenta su proyecto: “Haremos juntos la media de Málaga”. Le agradezco que me tenga en tan buena consideración. Para cuando yo llegue a meta, él se habrá comido ya unos pocos espetos. Grande Luis. Llego a casa dolorido y dándole vueltas a la cabeza “¿Que hago mal, por qué tanta lesión?”.

El jueves estoy algo mejor. Por la mañana, temprano, 1300 metros de natación en 1 hora (¿y si fuese este mi deporte?), sesión de fisioterapia y carrera de 5 km (esta vez a 6’50”/km -¡qué bala!-). Corro en solitario, escuchando el magnífico jazz nórdico que hacen Tingvall Trío. Ese placer de escuchar música a la vez que corría fue una de las vías de iniciación en el running y, pese al dolor, disfruto de la tranquilidad de la carrera y del ambiente que recrean esas notas musicales. Igualmente, llego a casa dolorido y con ganas de dejarlo todo, pero bueno, veremos que pasa el finde.

El viernes tenemos día completo de curro y a lo sumo podré estirar o hacer sentadillas entre paciente y paciente (¿verdad Pepe?). El sábado lo vamos hacer de tranquilitos a ver si el gemelo se entona. Quedo con mi primillo temprano para andar un poco. No es mi primo carnal mi amigo Méndez pero, como buenos flamencos, así nos llamamos como compadres que llevamos siendo mucho tiempo. Él se está iniciando y después de correr el viernes en la cinta del gimnasio durante 20 minutos se va a lanzar, está dispuesto incluso a correr si se tercia. Al final no se tercia, pero andamos 6 km en una horita que no está mal para ser su primer día. Se repetirá la experiencia. Si me llamo Manuel, yo con mi primo corro una  popular. La tengo elegida para tocarle el amor propio y él lo sabe. De forma que es cuestión de tiempo.

Como llego a casa poco fatigado decido que es el momento de empezar con el circuito de fuerza-resistencia que me ha aconsejado Antonio Trapero, triatleta montillano y padre de dos preciosos niños que ama el deporte de forma apasionada. Es un tío desprendido y siempre dispuesto, una de esas personas que el deporte pone en nuestro camino que de verdad merecen la pena. Hago el circuito y me parece poco exigente pero tampoco conviene pasarse para ser el primer día.

Por la tarde va a ser. Llevo con la “burra” esperando más de dos meses y hoy, por fin, voy a hacer unos kilometrillos. La ruta la tengo decidida desde hace semanas: la misma que el Cross “Batalla de Munda“. Ir, saludar a Piedra Lengua, símbolo de todo lo que huele a deporte al aire libre de este pueblo, y volver por el cerro Toro, verdadero “muro” de la Batalla de Munda, donde hasta el más pintado tiene que andar. Las sensaciones son buenísimas: el aire en la cara, el esfuerzo en un cuestón, ver como la fuerza de la pierna se transmite al pedal… Sensaciones que recuerdo lejanas pero que en el momento de apreciarlas se hacen presentes como si nunca se hubieran ido: “… como decíamos ayer.” Son 24 km en 1h 41min con 300 metros de desnivel acumulado. Estoy contento para ser la primera vez después de 3 años de no coger la bici.

El domingo toca caminata con el “Feria” por una ruta muy transitada por runners (de hecho nos encontramos a alguno por el camino): Jarata, Cortijo Rey, El Fontanar, con su correspondiente cuestón que quita el “sentío”, Cañalerma y al campo de Fútbol. Al final hacemos 12 km en un poco más de 2 horas. Yo con mis bastones aunque ni mi primillo ni el “Feria” los han usado, a mí me parecen muy aconsejables porque además de ayudarte en el impulso hacen que trabajes también el tren superior. No veo el día de hacer esta ruta corriendo, son 12 km exigentes y bonitos. Pero eso lo dejaremos para otra ocasión.

Me veo en el fondo del hoyo y las sensaciones de empezar a correr las veo lejanas. Creo que el reto de la Media no va a poderse cumplir…

A propósito, si os preguntáis por lo de “Sísifo en la playa” es muy sencillo. Tengo la sensación de estar siempre subiendo una pendiente con una pesada piedra, y cuando casi he llegado, se me resbala y tengo que empezar de nuevo. Mi relación con el running siempre ha sido como la de Sísifo con su piedrolo. Y con lo de la playa quiero homenajear a un runner, escritor, Haruki Murakami. Además a la playa es donde voy a mandar a los del jurado del nobel como no le den ya el premio a este tío.

Escrito por @putorunner10

@putorunner10

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